El delfín de diente rugoso (Steno bredanensis) es una de las especies más singulares que pueden observarse en las aguas del sur de Tenerife. Su nombre proviene de la textura irregular de sus dientes, un rasgo que lo diferencia del resto de delfines oceánicos. De cuerpo esbelto y cabeza alargada sin el típico pico definido, puede alcanzar hasta 2,8 metros de longitud.
A diferencia de otras especies más costeras, el delfín de diente rugoso suele encontrarse en aguas más profundas, donde se desplaza en grupos de 10 a 20 individuos. Es un animal sociable y curioso, conocido por acercarse ocasionalmente a las embarcaciones y acompañar a los calderones tropicales o delfines mulares en sus desplazamientos.
En Tenerife, se le observa con menor frecuencia que a otras especies, pero cada encuentro con estos delfines ofrece una oportunidad excepcional de aprender sobre la diversidad marina del archipiélago. Su comportamiento tranquilo y su forma de nadar elegante reflejan la belleza natural y la armonía del océano Atlántico, recordándonos la importancia de proteger su hábitat.