La pardela cenicienta (Calonectris diomedea) es una de las aves marinas más emblemáticas del océano Atlántico y un acompañante habitual en las excursiones de avistamiento en Tenerife. Su silueta alargada y su vuelo rasante sobre las olas la convierten en una presencia inconfundible en las aguas del archipiélago.
Estas aves pasan la mayor parte de su vida en mar abierto, desplazándose miles de kilómetros entre sus zonas de alimentación y cría. Durante la primavera y el verano, la pardela regresa a las islas Canarias para anidar, ocupando cuevas y acantilados costeros. Su característico canto nocturno, profundo y melancólico, es uno de los sonidos más singulares del litoral canario.
De cuerpo esbelto y alas largas y estrechas, la pardela aprovecha las corrientes de aire para planear durante horas sin apenas esfuerzo. Su dieta se basa en pequeños peces y cefalópodos que captura buceando con gran destreza.
Observar a las pardelas durante una excursión es una oportunidad para descubrir otro aspecto fascinante de la vida marina de Tenerife, recordando la necesidad de conservar su entorno y respetar las rutas migratorias de estas viajeras del mar.