La tortuga boba (Caretta caretta) es una de las especies marinas más fascinantes y representativas que pueden encontrarse en las aguas de Tenerife. Su nombre proviene de la forma redondeada de su cabeza, aunque es un animal de gran inteligencia y adaptabilidad. Puede alcanzar más de un metro de longitud y superar los 100 kilos de peso, lo que la convierte en una de las tortugas marinas más grandes del mundo.
En el sur de Tenerife es común avistar ejemplares jóvenes nadando cerca de la superficie, donde descansan o buscan alimento. Son animales migratorios, capaces de recorrer miles de kilómetros a lo largo del Atlántico, aunque algunas permanecen largas temporadas en aguas canarias, aprovechando su riqueza en nutrientes.
La tortuga boba se alimenta principalmente de medusas, crustáceos y pequeños peces, contribuyendo al equilibrio del ecosistema marino. Su presencia durante las excursiones de avistamiento es siempre motivo de alegría, un recordatorio de la increíble diversidad que albergan estas aguas.
Observarlas en libertad inspira respeto y conciencia sobre la importancia de proteger los océanos y reducir los residuos plásticos, que amenazan su supervivencia.